El Departamento Administrativo Nacional de Estadística publicó datos sobre uso del tiempo que confirman lo que muchas ya saben: la carga de trabajo de las mujeres es casi el doble cuando se suma empleo formal y tareas domésticas.
Según el Dane, las mujeres dedican 7 horas y 34 minutos diarios al trabajo no remunerado (cocina, limpieza, cuidado de dependientes). Los hombres, en el mismo período, invierten 3 horas y 13 minutos. La diferencia es casi de 4 horas y 20 minutos cada día. Si a esto se suma el trabajo remunerado en la oficina o donde sea, la jornada laboral total de muchas mujeres se estira hasta las 16 horas.
El dato no es sorpresa para nadie que haya estudiado la desigualdad de género en América Latina. Colombia, como el resto de la región, mantiene una división del trabajo doméstico profundamente desigual. Las mujeres cargan con la mayor parte del cuidado no remunerado, incluso cuando trabajan fuera de casa. Los hombres, en promedio, no distribuyen esa responsabilidad de manera equitativa.
Lo relevante aquí es que el Dane lo documentó con precisión. Estos números importan porque permiten diseñar política pública basada en evidencia, no en intuición. Si el Estado quiere hablar de igualdad de género, tiene que empezar por reconocer que las mujeres no tienen las mismas 24 horas que los hombres: tienen 24 horas menos 4 horas y media de carga adicional.
La pregunta incómoda es qué hará el gobierno con esta información. ¿Subsidios para guarderías? ¿Licencias parentales más largas para hombres? ¿Reformas al código laboral? De momento, el Dane entregó los datos. El resto depende de si alguien quiere leerlos en serio.