Santa Fe no pudo escapar de la tercera posición en la zona E de la Copa Libertadores. Ganó 1-0 contra Peñarol en el Campeón del Siglo, pero quedó eliminado de la competencia continental.
El equipo rojo cerró la fase de grupos con 8 puntos, uno menos que Platense y cuatro menos que Corinthians, quien dominó el sector. Esa diferencia fue determinante: mientras Corinthians avanzó a octavos de final, Santa Fe descendió a la Sudamericana junto a los uruguayos, quienes apenas sumaron 3 puntos.
Para quien no siguió el hilo: Santa Fe llegaba a este cierre de semestre golpeado. Hace poco había caído en semifinales de la Liga BetPlay contra Junior en Barranquilla, así que el viaje a Uruguay era la oportunidad de terminar con algo positivo. Logró la victoria, pero no fue suficiente.
La estructura del grupo E no dejó espacio para sorpresas. Corinthians fue consistente. Platense metió buenos resultados. Santa Fe tuvo desempeño desigual que lo dejó sin margen de error en la última fecha. Ganó cuando ya no podía clasificar.
Esto importa porque Santa Fe regresa al continente con la cola entre las patas. Pierde ritmo de competencia europea, se va a la Sudamericana (menos prestigio, más viajes agotadores), y el plantel entra en modo reparación emocional. Es el tipo de eliminación que pesa en el ambiente de un club: no por jugar mal en un partido, sino por acumular errores en seis partidos.
Ahora queda la pregunta del mercado: ¿Santa Fe mantiene el proyecto o hace cambios? Eso se responde en junio, cuando arranque el segundo semestre y la realidad de estar en segunda línea continental.