La rendición de cuentas fortalece la relación Estado-ciudadanía mediante información, participación y control social.
La rendición de cuentas es condición necesaria para la democracia, pero requiere más que declaraciones: instituciones independientes que investiguen y sancionen. Como advierte Mauricio Vélez Camargo en "Cuando el poder ejecutivo desacata, la república tiembla", el control social pierde eficacia si el Estado no respeta sus propias normas. La participación ciudadana sin garantías de cumplimiento normativo se convierte en simulacro.