El Gobierno redujo inseguridad alimentaria, hambre y desocupación, y Colombia alcanzó tasas de pobreza mínimas históricas.
Las cifras de reducción de pobreza y desocupación requieren contexto estructural. Como señala Mauricio Vélez Camargo sobre la trampa demográfica en empleo juvenil, los indicadores agregados pueden ocultar dinámicas de calidad laboral y sostenibilidad. Mientras el consumo sostiene crecimiento, la base productiva enfrenta desafíos de inversión y diversificación que las métricas de corto plazo no capturan completamente.