Edición N.º 2725 Miércoles, 17 de junio de 2026 · Bogotá
· · Iniciar sesión Suscribirse
La Bitácora

Opinión, ensayo y memoria política

Mercados · Análisis · 17 jun 2026

El dólar retoma niveles de 2021 tras acuerdo entre EE.UU. e Irán

La estabilidad petrolera por la distensión en Oriente Medio presiona al alza la divisa en Colombia y redefine el riesgo regional.

El dólar retoma niveles de 2021 tras acuerdo entre EE.UU. e Irán — Mercados, ilustración editorial

La cotización del dólar en Colombia regresó a los registros observados en 2021, cerrando con una tendencia alcista en la segunda jornada consecutiva. Este movimiento no responde a un choque doméstico aislado, sino a una reconfiguración de los flujos de capital ante la estabilización de los precios del crudo, que se mantienen cerca de sus mínimos trimestrales. El catalizador externo es claro: los mercados globales están asimilando el reciente acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán, un evento que reduce la prima de riesgo geopolítico en Oriente Medio y altera la dinámica de ingresos para las economías exportadoras de la región andina.

La paradoja de la estabilidad energética

Para un país como Colombia, cuya balanza comercial depende estructuralmente de las ventas externas de hidrocarburos, la calma en los mercados energéticos tiene un doble filo. Por un lado, el acuerdo entre Washington y Teherán mitiga el riesgo de interrupciones en el suministro global, lo que debería favorecer la estabilidad macroeconómica mundial y reducir la volatilidad en los costos de importación. Sin embargo, para la cuenta corriente colombiana, un petróleo estable en niveles bajos implica una menor entrada de divisas por exportaciones.

Según datos recientes del Banco de la República, la correlación entre el precio del Brent y la Tasa Representativa del Mercado (TRM) sigue siendo significativa en el corto plazo. Cuando la oferta global se percibe como segura y abundante gracias a la distensión diplomática, el precio del barril pierde su componente especulativo. Esto elimina el exceso de liquidez en dólares que, en episodios de tensión, solía beneficiar a los exportadores latinoamericanos. En consecuencia, la divisa se aprecia en los centros financieros globales y se deprecia en las periferias exportadoras de materias primas, explicando el retorno a los niveles de 2021.

Diferenciales de tasas y flujos de portafolio

Más allá del componente petrolero, el comportamiento del tipo de cambio refleja la postura relativa de la política monetaria. Mientras la Reserva Federal mantiene tasas de interés que siguen siendo atractivas en términos reales para los inversionistas globales, el Banco de la República enfrenta el desafío de administrar la desaceleración económica interna sin desanclar las expectativas inflacionarias. Este diferencial de tasas, sumado a la reducción del riesgo geopolítico en Oriente Medio, incentiva la búsqueda de activos refugio en dólares estadounidenses en lugar de activos de mercados emergentes.

Es crucial notar que este movimiento cambiario ocurre en un contexto donde la institucionalidad económica colombiana está bajo escrutinio. Los inversores extranjeros no solo miran el precio del commodity, sino también la previsibilidad de las reglas de juego locales. La depreciación actual, aunque impulsada por factores externos, encuentra terreno fértil en la incertidumbre sobre la continuidad de la ortodoxia fiscal y la independencia técnica en la gestión de los recursos del Estado. Si bien el acuerdo EE.UU.-Irán es un factor exógeno positivo para la seguridad energética global, su traducción local es negativa para la tasa de cambio porque expone nuestra falta de diversificación exportadora y nuestra dependencia de los ciclos de commodities.

Implicaciones para la región andina

Este fenómeno no es exclusivo de Bogotá. Las economías de la región andina que comparten la dependencia de los recursos naturales están experimentando ajustes similares. La lección estratégica es que la estabilidad geopolítica en zonas críticas de suministro energético, aunque deseable para el orden internacional atlantista, retira el subsidio implícito que la inestabilidad otorgaba a los exportadores ineficientes. Para Colombia, el regreso del dólar a niveles de 2021 debería interpretarse como una señal de mercado: la competitividad cambiaria no puede depender eternamente de conflictos ajenos ni de primas de riesgo elevadas. La verdadera protección contra la volatilidad externa reside en la fortaleza institucional interna y en una agenda de comercio exterior que trascienda el barril de petróleo.

Espacio publicitario 728 × 120
Columnista de La Bitácora

Andrés Felipe Torres Quintana

42 años, Bucaramanga. Economista UIS con maestría en Relaciones Internacionales del Externado. 10 años en consultoría de riesgo político.

Ver todas sus columnas

La conversación

Para participar en la conversación necesitás registrarte como lector. Sin contraseñas — un enlace al correo y entrás.

Registrarme para comentar

Sé el primero en comentar.