La Tasa Representativa del Mercado (TRM) se situó en 3.406 pesos este lunes, consolidando una revaluación del peso colombiano que los agentes financieros han denominado el “efecto Abelardo”. Según reportó Portafolio, la victoria de Abelardo de la Espriella en la primera vuelta presidencial generó una corrección inmediata en la tasa de cambio y una reducción en la prima de riesgo soberano. Sin embargo, interpretar este movimiento únicamente como un respaldo ideológico sería un error de análisis. Lo que estamos presenciando es un alivio técnico ante la disminución de la incertidumbre extrema y la expectativa de una política económica más ortodoxa frente a la administración saliente.
Un alivio técnico respaldado por cifras
La caída de 53 pesos en la TRM y la apertura de la jornada en 3.390 pesos responden a una recalibración de portafolios. Durante los últimos meses, diversos analistas de riesgo político señalaron que los activos colombianos habían incorporado una prima de riesgo elevada ante lo que percibían como la posibilidad de una continuidad del Pacto Histórico y sus propuestas de intervención estatal. Al confirmarse un cambio de ciclo con un perfil pro-mercado, los inversionistas extranjeros y locales han reducido sus coberturas contra la devaluación.
No obstante, la volatilidad intradía, con un rango de operación entre 3.385 y 3.436 pesos según la Superintendencia Financiera, demuestra que la confianza no es absoluta. El mercado está comprando la expectativa, pero aún no ha validado la gestión. Este comportamiento tiene paralelos regionales claros. Cuando en Ecuador o Perú se han producido transiciones hacia gobiernos de corte liberal tras periodos de inestabilidad, la respuesta inicial de la divisa ha sido positiva, pero efímera si no se acompaña de reformas estructurales.
En Colombia, el fortalecimiento actual del peso coincide con un entorno externo complejo. Según los indicadores de Portafolio, el oro cotiza a la baja (4.126 dólares la onza) y el café muestra retrocesos (274 dólares), lo que sugiere que la revaluación obedece casi exclusivamente a factores políticos domésticos y flujos de capital especulativo de corto plazo, más que a una mejora en los términos de intercambio.
La prueba de fuego del gabinete económico
El verdadero test para la tasa de cambio no será el día de la posesión, sino la designación del equipo económico. Los analistas de la Universidad de San Buenaventura, citados por Portafolio, aciertan al señalar que la disciplina fiscal es la variable crítica. Con una tasa de interés de referencia del Banco de la República en 11,25 % y una tasa de usura en 28,79 %, según datos oficiales del emisor, la política monetaria sigue siendo restrictiva.
Si el nuevo gobierno envía señales de respeto a la independencia del emisor y presenta un marco fiscal de mediano plazo creíble, la TRM podría estabilizarse en niveles inferiores a los actuales. Por el contrario, si el mercado interpreta los futuros nombramientos como señales de menor ortodoxia fiscal o de posibles tensiones con la junta directiva del Banrep, la revaluación podría revertirse con la misma velocidad con la que llegó. No se trata de juzgar intenciones, sino de reconocer que los indicadores financieros reaccionan a la percepción de riesgo institucional.
Desde Bucaramanga y con la mirada puesta en los mercados regionales, es evidente que el “efecto Abelardo” es una ventana de oportunidad, no un destino garantizado. La región andina observa con atención. Para los socios comerciales de Colombia y los tenedores de deuda pública, esta revaluación es una señal preliminar de que el país podría retomar la senda de la responsabilidad macroeconómica. Pero los mercados financieros tienen memoria corta y paciencia limitada. La luna de miel del tipo de cambio durará exactamente lo que tarde el nuevo mandatario en presentar sus primeras cifras y nombres. Hasta entonces, la volatilidad seguirá siendo la norma y la prudencia, la única estrategia viable para exportadores e importadores que deben cubrirse ante un entusiasmo que, por ahora, es solo una promesa.