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La Bitácora

Opinión, ensayo y memoria política

Internacional · Análisis · 8 jun 2026

El Mundial expone el vacío diplomático en Asia Central

Mientras la Selección se prepara para enfrentar a Uzbekistán, Bogotá carece de una estrategia comercial hacia una región clave para los minerales críticos y la logística global.

El Mundial expone el vacío diplomático en Asia Central — Internacional, ilustración editorial

El pasado fin de semana, el Icahn Stadium de Nueva York fue testigo de un duelo que, para el aficionado promedio, no pasó de ser un amistoso de preparación. Como reportó Caracol Radio, Uzbekistán, dirigida por el italiano Fabio Cannavaro, exigió al máximo a la selección de Países Bajos, cayendo apenas en los minutos de descuento. Para los analistas de riesgo político y comercio exterior, sin embargo, la presencia del equipo centroasiático en suelo estadounidense, a pocos días de su debut mundialista contra Colombia, es una señal de poder blando y reposicionamiento geopolítico que Bogotá sigue sin leer.

Más que un amistoso en Nueva York

La decisión de la federación uzbeka de contratar a una figura europea de la talla de Cannavaro y de programar su gira de preparación en el eje de la costa este de Estados Unidos no es casual. Bajo el liderazgo de Shavkat Mirziyoyev, Taskent ha emprendido una de las aperturas económicas y diplomáticas más notables de la última década en la región. Tras años de aislamiento relativo, Uzbekistán busca equilibrar su histórica dependencia de Moscú y la creciente influencia de Pekín, acercándose a los mercados occidentales y a las instituciones de Bretton Woods.

Jugar en Nueva York, el corazón financiero del hemisferio, es un mensaje a los inversionistas institucionales. El país se presenta como el ancla del Corredor Medio, la ruta logística transcaspia que hoy permite conectar a China con Europa evitando el territorio ruso, una arteria vital tras las sanciones occidentales a Moscú. Mientras el mundo reconfigura sus cadenas de suministro, la diplomacia deportiva uzbeka capitaliza cada minuto en la cancha para proyectar estabilidad y apertura.

El punto ciego de la cancillería colombiana

El próximo 18 de junio, la Selección Colombia enfrentará a Uzbekistán en el Grupo K de la Copa del Mundo. Sin embargo, el contraste entre la preparación deportiva y la preparación diplomática es abismal. Colombia carece de una embajada residente en Taskent y nuestra balanza comercial con las cinco repúblicas de Asia Central es, en términos prácticos, irrelevante. Nuestra política exterior sigue anclada en el eje Bogotá-Washington-Brasilia, con incursiones esporádicas en el Asia-Pacífico que rara vez pasan de la retórica.

Este vacío es un error estratégico. Uzbekistán no es solo un equipo de fútbol en ascenso; es una potencia minera y agrícola. Es uno de los mayores productores mundiales de oro y uranio, y un actor clave en la transición energética por sus reservas de cobre y elementos de tierras raras. En un mundo donde la transición energética y la seguridad de las cadenas de suministro dictan la geopolítica, ignorar a Taskent es ceder terreno a otros actores que sí están jugando el partido a largo plazo.

La cancha y el comercio internacional

Los mundiales de fútbol siempre han sido vitrinas para el comercio internacional y la diplomacia corporativa. Las delegaciones de países como Corea del Sur o Arabia Saudita utilizan estos torneos para cerrar acuerdos de inversión, promocionar sus fondos soberanos y tejer alianzas en los márgenes de los estadios. La pregunta obligada es qué harán ProColombia y el Ministerio de Comercio durante las semanas que la selección pase en Norteamérica.

Si nuestra visión se limita a los noventa minutos de juego y al análisis táctico, estaremos desperdiciando una ventana de oportunidad única. Desde La Bitácora hemos defendido siempre la necesidad de diversificar nuestros socios comerciales y de adoptar una postura atlantista que no nos aísle de los mercados emergentes con potencial real. Asia Central es, hoy por hoy, una de esas fronteras.

El pitazo inicial contra Uzbekistán debería ser también el inicio de una reflexión seria sobre nuestra inserción en el tablero eurasiático. De lo contrario, ganemos o perdamos en la cancha, el verdadero partido por la influencia económica y diplomática lo seguiremos perdiendo por goleada.

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Columnista de La Bitácora

Andrés Felipe Torres Quintana

42 años, Bucaramanga. Economista UIS con maestría en Relaciones Internacionales del Externado. 10 años en consultoría de riesgo político.

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