Según reportó La República, Colombia iniciará su participación en la Copa del Mundo 2026 el 17 de junio en el estadio Azteca de Ciudad de México, enfrentando a Uzbekistán. El debut es el primer termómetro de un proceso clasificatorio que la selección completó tras una fase sudamericana accidentada.
El rival no es menor. Uzbekistán es potencia en el fútbol asiático, ganador de la Copa de Asia en 1994. Para una selección que llega a Qatar tras turbulencias internas, este primer compromiso actúa como prueba de fuego: fija tono, suma o resta confianza, y define psicológicamente el resto de la fase de grupos. Un equipo que clasifica con dificultad necesita validación temprana en torneo.
El contexto importa. Colombia no es favorita mundial, pero sí es un equipo con historia competitiva en Copas del Mundo. La afición sigue cada movimiento. El partido en el Azteca, aunque en cancha neutral, mantiene cierta geografía favorable para México. Eso neutraliza ventajas pero no garantiza nada. Uzbekistán viaja con ambición de sorpresa.
Lo que está en juego va más allá de los tres puntos. Es la primera declaración de intenciones de esta Tricolor en el torneo. Ganar genera inercia; perder obliga a correcciones inmediatas. Empatar queda en zona gris. Cualquiera de esos resultados tendrá peso político en la prensa colombiana y deportivo en los siguientes encuentros del grupo.
La selección ya está en movimiento. Ahora toca que la cancha confirme si el proceso clasificatorio generó un equipo listo para competir o si los problemas de ruta sudamericana persisten.