Hoy a las 7:30 p.m. en el Romelio Martínez se define quién se lleva la primera estrella del 2026. Junior de Barranquilla pelea por su título número 11, mientras que Atlético Nacional va por el 19. El problema para los barranquilleros es que la serie no se ve pareja.
Nacional llegó a la final ganando los cuatro partidos de su camino en los playoffs. En cuartos de final goleó a Internacional de Bogotá 9-2 en el acumulado. En semifinales pasó por encima de Deportes Tolima con un 4-1. Junior, en cambio, sufrió cada paso. Eliminó a Once Caldas en cuartos apretado hasta el final y solo superó a Independiente Santa Fe en semifinales cuando la serie fue a penales.
El historial reciente en Barranquilla no tranquiliza a los locales. De los últimos cinco encuentros en el Romelio, Nacional ganó una, Junior dos y hubo dos empates. Pero lo más reciente es lo que duele: el 10 de marzo de este año, Nacional goleó al Tiburón 4-0 en el mismo escenario donde hoy busca su estrella.
¿Por qué importa? Porque en una final, la diferencia de ritmo y confianza es determinante. Nacional llega rodado, sin dudas. Junior llega sobrevivido, forzado a pelear cada balón. Eso se ve. Y en 90 minutos, esa brecha puede ser la diferencia entre celebración y lamento.