La Registraduría Nacional del Estado Civil reportó este 23 de junio que la herramienta de preconteo arrojó resultados coincidentes con el conteo oficial en 99,997 por ciento, según el comunicado citado por El Universal de Cartagena (eluniversal.com.co). El dato corresponde al cierre del escrutinio de primer nivel, adelantado en 2.992 comisiones escrutadoras con la participación de cerca de 9.000 jueces y notarios, de acuerdo con la misma información.
La Registraduría presentó la cifra como evidencia de la “eficiencia y transparencia” del preconteo y calificó el proceso como “exitoso e inédito en la historia de Colombia”, al reportar diferencias mínimas frente al conteo oficial. El balance también mencionó la intervención de más de un millón de personas vinculadas al proceso, junto con el acompañamiento de la Fuerza Pública, los organismos de control y las misiones de observación electoral.
Una coincidencia del 99,997 por ciento es, en términos técnicos, un dato relevante. En procesos con decenas de millones de votos depositados en miles de mesas, la magnitud reportada refleja márgenes de error bajos para un sistema manual. Sin embargo, la precisión estadística no equivale, por sí misma, a legitimidad política. La confianza electoral se construye sobre tres pilares que el comunicado no aborda con el mismo detalle: la auditoría ciudadana, la observación internacional independiente y la trazabilidad de las actas E-14 y E-24.
En las últimas jornadas, distintas veedurías y misiones de observación han solicitado acceso a los formularios E-14 escaneados para contrastar las cifras del preconteo con las actas físicas. La Registraduría ha puesto a disposición plataformas de consulta, pero persisten dudas sobre la cobertura del archivo y los tiempos de carga, de acuerdo con reportes recogidos por la prensa nacional. Una coincidencia del 99,997 por ciento se fortalece cuando esos documentos pueden ser verificados mesa por mesa por cualquier ciudadano con conexión a internet.
También queda pendiente el escrutinio general, a cargo del Consejo Nacional Electoral, que consolida los resultados departamentales y resuelve las apelaciones pendientes. Ese segundo nivel define curules, gobernaciones y alcaldías en disputa, y suele ser la etapa donde se concentran las reclamaciones. La comunicación de la Registraduría, al cierre de esta columna, no detallaba el calendario de audiencias ni el número de recursos interpuestos.
¿Qué falta para que el cierre electoral sea plenamente verificable? El país necesita que la institucionalidad electoral comunique sus resultados con cifras, pero también con procedimientos públicos. Un comunicado que destaca la precisión del preconteo es un buen punto de partida; no es, sin embargo, el punto de llegada. La transparencia se demuestra abriendo los datos, no solo anunciándolos.