Edición N.º 2713 Jueves, 4 de junio de 2026 · Bogotá
· · Iniciar sesión Suscribirse
La Bitácora

Opinión, ensayo y memoria política

Mercados · Análisis · 27 may 2026

Peso colombiano resiste cuando la región se tambalea

El peso se posiciona entre las monedas emergentes más fuertes del año, un contraste con la volatilidad que enfrentó en mayo y con la debilidad de pares regionales.

Peso colombiano resiste cuando la región se tambalea — Mercados, ilustración editorial

El comportamiento del peso colombiano en los primeros cinco meses de 2026 ofrece una lectura contradictoria pero reveladora sobre la confianza de los mercados en la economía local frente a la turbulencia que sacude a sus vecinos regionales.

Según reportes recientes, la moneda nacional se ubica entre las siete monedas emergentes con mejor desempeño en lo que va del año, un logro que no es menor considerando el contexto de volatilidad que caracterizó las primeras semanas de mayo. Esa aparente paradoja —fortaleza nominal coexistiendo con incertidumbre macroeconómica— merece desagregarse.

Cuando la volatilidad no mata la confianza

La incertidumbre que atravesó Colombia a mediados de mayo incluyó presiones sobre el tipo de cambio, pero no fue suficiente para revertir la tendencia alcista del peso respecto a otras monedas emergentes. Esto sugiere que los inversores internacionales distinguen entre ruido político coyuntural y fundamentos de mediano plazo.

Esa diferenciación es crucial. Mientras que Argentina sigue atrapada en ciclos de depreciación acelerada, y el real brasileño ha enfrentado presiones por la inflación persistente, el peso ha mantenido una trayectoria más estable. La pregunta no es por qué el peso fue volátil en mayo, sino por qué esa volatilidad no fue suficiente para hundirlo como sí ocurrió con otros activos regionales.

Parte de la respuesta reside en la estructura de los flujos de capital. Colombia sigue siendo destino de inversión extranjera directa en sectores de largo plazo —energía, infraestructura, servicios—, no solo especulación de corto plazo. Eso crea un piso bajo para la moneda incluso en momentos de turbulencia política.

El contexto regional importa más que el titular

Comparar el desempeño del peso con el de otras economías emergentes revela que Colombia no está ganando por su propia fortaleza absoluta, sino porque sus competidoras están más débiles. El real brasileño ha cedido terreno por preocupaciones inflacionarias. El peso mexicano ha fluctuado con la política comercial estadounidense. El sol peruano ha sufrido por la inestabilidad política interna.

En ese contexto, la posición del peso como una de las siete monedas emergentes más fuertes es más un reflejo de la fragilidad regional que de una victoria decisiva para Colombia.

Eso no es pesimismo, es realismo. Colombia tiene ventajas estructurales: instituciones que, aunque bajo presión, siguen siendo más sólidas que en Venezuela o Nicaragua; un banco central con credibilidad acumulada; y una economía diversificada más allá de commodities únicos. Pero esas ventajas son relativas, no absolutas.

Lo que dice sobre la confianza en Bogotá

La fortaleza del peso también envía una señal sobre cómo los mercados internacionales están evaluando el riesgo país colombiano a pesar de la incertidumbre política y fiscal que caracteriza el gobierno actual. Los inversores no están apostando por un cambio de rumbo en la política económica; están apostando por que las instituciones colombianas, aunque debilitadas, seguirán siendo un ancla de estabilidad relativa.

Eso es un voto de confianza condicional. No es un cheque en blanco. Si la volatilidad de mayo se repite con mayor intensidad, o si los fundamentos macroeconómicos se deterioran (déficit fiscal, presión sobre reservas internacionales, inflación persistente), ese apoyo de los mercados puede evaporarse rápidamente.

Para Washington, Bruselas y los bancos multilaterales que siguen de cerca a Colombia, el mensaje es claro: la moneda está resistiendo, pero el paciente sigue frágil. La pregunta no es si el peso seguirá siendo una de las monedas emergentes más fuertes, sino por cuánto tiempo puede mantener esa posición si la incertidumbre macroeconómica se profundiza.

Lo que ocurra en los próximos trimestres —especialmente cómo se resuelvan las tensiones fiscales y cómo evolucione la política comercial estadounidense— determinará si esta fortaleza relativa es un fenómeno de corto plazo o el inicio de una recuperación más sostenida.

Espacio publicitario 728 × 120
Columnista de La Bitácora

Andrés Felipe Torres Quintana

42 años, Bucaramanga. Economista UIS con maestría en Relaciones Internacionales del Externado. 10 años en consultoría de riesgo político.

Ver todas sus columnas

La conversación

Para participar en la conversación necesitás registrarte como lector. Sin contraseñas — un enlace al correo y entrás.

Registrarme para comentar

Sé el primero en comentar.