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La Bitácora

Opinión, ensayo y memoria política

Política · Análisis · 9 jun 2026

Petro en el Consejo de Seguridad con la relación bilateral bajo tensión

El viaje a Nueva York del 9 al 11 de junio se produce cuando la diplomacia con Washington atraviesa uno de sus momentos más complejos.

Petro en el Consejo de Seguridad con la relación bilateral bajo tensión — Política, ilustración editorial

Entre el 9 y el 11 de junio, el presidente Gustavo Petro encabezará por tercera vez en 2026 una visita a Estados Unidos, esta vez para presidir la sesión del Consejo de Seguridad de la ONU sobre Medio Oriente, según reportó Infobae Colombia a partir de información de Cambio. Mientras permanezca fuera del país, el ministro de Hacienda, Germán Ávila Plazas, quedará encargado de la presidencia por disposición del decreto 0575 del 4 de junio de 2026.

La agenda en la sede de Naciones Unidas contempla, además de la sesión central del 10 de junio, dos reuniones paralelas: una sobre Mujer, Paz y Seguridad, a cargo de la canciller Rosa Yolanda Villavicencio, y otra sobre Niñez y Conflicto, liderada por la embajadora Leonor Zalabata, de acuerdo con la información consignada por Infobae Colombia. Petro presidirá únicamente la sesión del 10 de junio; las reuniones de género y niñez de los días 17 y 24 de junio serán presididas por sus delegadas, según el mismo reporte.

Lo que vuelve relevante este desplazamiento no es la multilateralía en abstracto, sino el momento diplomático en que se produce. Infobae Colombia señala que la visita sucede en un contexto de tensión con Washington, acentuado —según la misma fuente— por el apoyo del expresidente estadounidense Donald Trump al candidato presidencial colombiano Abelardo de la Espriella. Una sesión del Consejo de Seguridad presidida por un jefe de Estado cuya relación con la principal potencia occidental atraviesa uno de sus peores momentos difícilmente puede leerse como un gesto protocolar.

Quedan al menos tres preguntas sin responder, que la Cancillería y la Casa de Nariño deberían precisar antes del 9 de junio.

Primera. ¿Cuál es la posición concreta de Colombia en la sesión sobre Medio Oriente? Presidir el debate implica fijar agenda. Si el gobierno se limita a reiterar el llamado genérico a la paz, la presidencia rotativa habrá sido decorativa. Si plantea resoluciones, votaciones o mecanismos de seguimiento, la decisión debería pasar por el Consejo de Política Exterior y ser comunicada al Congreso, conforme a la práctica institucional.

Segunda. ¿En qué condiciones se reúne, o no, con el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, en la cumbre Dignidad en Democracia del 12 de junio? El artículo de Infobae describe el encuentro como posible, dado que la fecha de regreso del presidente no coincide exactamente con la cumbre. ¿Qué信号 diplomático se quiere enviar con esa eventual reunión, en un momento de fricción bilateral, y se cuenta con las coordinaciones necesarias con el Departamento de Estado?

Tercera. ¿Qué funciones específicas ejercerá el encargado? El decreto 0575 delega las atribuciones presidenciales en Ávila Plazas, economista de la Universidad Nacional con más de 30 años de experiencia, militante de Colombia Humana, dentro del Pacto Histórico. En ausencia del titular, el ministro de Hacienda concentra decisiones ordinarias y urgentes del Ejecutivo. La ley colombiana permite esta delegación, pero la concentración simultánea de la cartera económica y de la presidencia encargada en un solo funcionario del mismo movimiento político del presidente, sin fórmulas explícitas de contrapesos, reduce los márgenes de control interinstitucional durante tres días sensibles.

La política exterior es, por definición, expresión de la política interna. Cuando un gobierno promueve en los foros multilaterales valores como el derecho internacional y la paz, pero al mismo tiempo la relación con su principal socio hemisférico se deteriora —según reporta Infobae Colombia— por declaraciones y respaldos cruzados, el discurso pierde credibilidad operativa. La coherencia entre lo que se dice en Nueva York y lo que se gestiona en Bogotá es, en sí misma, una prueba de seriedad institucional.

La sesión del 10 de junio será, más que una tribuna diplomática, un indicador de la capacidad del gobierno colombiano para articular una posición de Estado en un tablero global convulso, sin convertir el Consejo de Seguridad en un altillo de la política partidista interna.

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Columnista de La Bitácora

Catalina Restrepo Mejía

38 años, Medellín. Egresada de Ciencia Política de EAFIT con maestría en Periodismo de los Andes. 15 años cubriendo contratación pública y política regional.

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