Aída Quilcué confirmó que hará una transmisión en vivo con Luis Fernando Villa, conocido como Westcol, tras semanas de insistencia del streamer antioqueño. La decisión marca un giro en la estrategia de comunicación política de la fórmula vicepresidencial de Iván Cepeda Castro, que opta por una plataforma de contenido digital sobre un debate tradicional.
En su anuncio a través de X, Quilcué explicó que consultó con “sabedores espirituales de su comunidad” antes de aceptar. Justificó el streaming como una oportunidad para que Colombia conozca “los orígenes de nuestra sociedad” y la cosmovisión de los pueblos indígenas. El tono de su respuesta subraya la importancia que otorga a la dimensión cultural y espiritual de la participación política, un eje central de su discurso durante la campaña.
El contraste es evidente: mientras Quilcué acepta un formato digital con un creador de contenido, José Manuel Restrepo —fórmula vicepresidencial de Abelardo De la Espriella— ha pedido por tercera vez un debate público ante medios de comunicación tradicionales. Restrepo argumenta que existe una responsabilidad democrática de mostrar propuestas y posturas a nivel de los candidatos presidenciales, dado que en caso de incapacidad del presidente, el vicepresidente asumiría el cargo.
Westcol ya había transmitido con De la Espriella un día antes de la primera vuelta electoral, cuando obtuvo 43,74% frente al 40,90% de Cepeda. El streamer posee un alcance significativo entre audiencias jóvenes y urbanas, especialmente en redes como Twitch y YouTube, lo que explica tanto su interés en entrevistar a figuras políticas como el cálculo de Quilcué al aceptar.
La pregunta de fondo es qué significa esta elección para la comunicación política en Colombia. ¿Representa una apertura legítima a nuevos espacios de diálogo, o una fragmentación del debate público donde cada fórmula elige sus propias reglas y plataformas? Por ahora, Quilcué responde a Westcol pero no a Restrepo.