Edición N.º 2698 Miércoles, 20 de mayo de 2026 · Bogotá
· · Iniciar sesión Suscribirse
La Bitácora

Opinión, ensayo y memoria política

Nuevo

El Decir y el Hacer

Archivo permanente de la retórica oficial colombiana en X, contrastada con nuestras columnas. Indexable, citable, fechado.

Visitar la sección
Mercados · Análisis · 18 may 2026

El peso colombiano se aprecia mientras la incertidumbre fiscal acecha

A pesar de la fortaleza reciente del peso frente al dólar, la caída en la calificación soberana y la volatilidad política amenazan las proyecciones de estabilidad cambiaria para 2026.

El peso colombiano se aprecia mientras la incertidumbre fiscal acecha — Mercados, ilustración editorial

El mercado cambiario colombiano vive una paradoja que resume bien el dilema macroeconómico del país en 2026. Por un lado, el peso se aprecia con solidez: registró una ganancia de 14% frente al dólar durante 2025 y mantiene una trayectoria alcista en lo que va del año. Por el otro, esa fortaleza convive con señales de alerta que los analistas no pueden ignorar.

Según proyecciones del Grupo Cibest de Bancolombia, la tasa de cambio promediará $3.878 pesos por dólar durante este año. Ese nivel reflejaría una continuidad de la apreciación del peso, sustentada en tres pilares: la debilidad estructural del dólar a nivel global, el flujo constante de remesas hacia el país y el diferencial de tasas de interés que favorece estrategias de carry trade.

Tres factores que explican la fortaleza del peso

El primero es la dinámica del dólar en los mercados internacionales. Durante 2025, el índice DXY (Dollar Index), que mide la fortaleza relativa de la moneda estadounidense frente a una canasta de divisas desarrolladas, cayó 9%. Esa caída refleja tanto la volatilidad en la política comercial de Estados Unidos como el entorno de tasas más bajas en la Reserva Federal, que redujo su tasa de referencia al rango de 3,50%-3,75%.

El segundo factor es el flujo de remesas. Colombia recibe más de $9.000 millones anuales en transferencias de sus ciudadanos en el exterior, según datos del Banco de la República. Ese ingreso de divisas crea una presión estructural a la baja sobre la tasa de cambio, independientemente de ciclos cortoplacistas.

El tercero es el diferencial de tasas. Mientras la Fed redujo su tasa, el Banco de la República mantuvo la suya en 9,25%, generando un incentivo para que inversionistas extranjeros coloquen recursos en activos colombianos denominados en pesos. Ese diferencial de más de 500 puntos base es uno de los mayores en la región y alimenta el carry trade, una estrategia donde se toman prestados dólares baratos para invertir en activos de mayor rendimiento en pesos.

Pero los riesgos son reales

Sin embargo, la estabilidad cambiaria no está garantizada. El Banco de la República y analistas del sector reconocen dos amenazas mayores.

La primera es la incertidumbre fiscal. Colombia enfrenta un déficit estructural que ha presionado su calificación crediticia. En 2025, una agencia calificadora global redujo la nota soberana del país, una señal que los mercados leen como mayor riesgo de default relativo. Esa percepción puede revertir flujos de capital extranjero y depreciar el peso rápidamente si los inversores deciden reducir su exposición a activos colombianos.

La segunda es el proceso electoral. El país se acerca a comicios municipales y departamentales que generarán incertidumbre política. Históricamente, los periodos electorales en Colombia han coincidido con episodios de volatilidad cambiaria, especialmente cuando hay dudas sobre la continuidad de la política económica.

Implicaciones para la región

La apreciación del peso tiene consecuencias asimétricas en la región andina. Para Colombia, beneficia a los importadores y a los consumidores (reduce el costo de bienes importados), pero perjudica a los exportadores no mineros, que ven erosionada su competitividad. Sectores como agricultura, manufactura liviana y servicios enfrentan márgenes más ajustados.

Para Ecuador, que dolarizó su economía, la apreciación del peso reduce la competitividad relativa de sus exportaciones frente a las colombianas. Para Perú, que compite en segmentos similares de manufactura, la dinámica es similar.

Lo que está en juego es si Colombia puede mantener esa estabilidad cambiaria mientras resuelve sus desequilibrios fiscales. Si la incertidumbre fiscal se profundiza o el proceso electoral genera volatilidad política, el peso podría revertir su fortaleza rápidamente. El Banco de la República tiene herramientas para intervenir en el mercado cambiario, pero su capacidad es limitada si los flujos de capital se revierten de manera abrupta.

Por ahora, el mercado sigue apostando a la estabilidad. Pero esa apuesta es condicional: depende de que el Gobierno demuestre que puede consolidar sus finanzas públicas sin sacrificar el crecimiento, y de que la política electoral no genere sorpresas que desestabilicen las expectativas de inversores.

Espacio publicitario 728 × 120
Columnista de La Bitácora

Andrés Felipe Torres Quintana

42 años, Bucaramanga. Economista UIS con maestría en Relaciones Internacionales del Externado. 10 años en consultoría de riesgo político.

Ver todas sus columnas

La conversación

Para participar en la conversación necesitás registrarte como lector. Sin contraseñas — un enlace al correo y entrás.

Registrarme para comentar

Sé el primero en comentar.