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La Bitácora

Opinión, ensayo y memoria política

Política · Análisis · 11 jun 2026

La foto de Rionegro y el silencio que incomoda a Oviedo

La reunión con Uribe y el reclamo del 3 de junio quedan enfrentados: o debate público, o aclaración inmediata.

La foto de Rionegro y el silencio que incomoda a Oviedo — Política, ilustración editorial

Una fotografía difundida el 11 de junio desde Rionegro reordenó la lectura de las 72 horas previas a la segunda vuelta del 21 de junio. Según reportó El Universal de Cartagena, el exdirector del DANE Juan Daniel Oviedo se reunió con el expresidente Álvaro Uribe Vélez. El propio Uribe publicó el encuentro en su cuenta de X, donde enumeró los temas tratados: “el país, la firmeza, el respeto en la discusión, la protección de todos los colombianos y el cuidado de la selva hoy asaltada por el narcotráfico”. En esa lista no aparecen palabras como “elección”, “De la Espriella” o “segunda vuelta”.

La cronología es la que carga el peso del asunto. Oviedo fue compañero de fórmula de Paloma Valencia, candidata que, según los datos que cita El Universal, obtuvo cerca de 1,6 millones de votos en la primera vuelta y finalizó en tercer lugar. Tras la derrota, Valencia anunció respaldo a Abelardo de la Espriella (Defensores de la Patria). Oviedo tomó distancia. El 3 de junio, según recogió el mismo medio, declaró que no apoyaría a ninguno de los dos candidatos que pasaron a segunda vuelta y reclamó: “No más cafés, más debates”. Ocho días después, según El Universal, el expresidente se reunió con él en privado.

El medio cartagenero también documenta que las campañas de De la Espriella y de Iván Cepeda (Pacto Histórico) buscaron acercamientos con Oviedo desde la primera vuelta, y que el excandidato manifestó reparos frente a los dos aspirantes. En ese marco, el encuentro con Uribe se inscribe en una operación más amplia, no en un hecho aislado. Citar este contexto no convierte la reunión en un pacto; tampoco la convierte en un gesto neutro. Es lo que la fuente consultada describe.

Dos cuestiones conviene separar.

La primera es de forma. Si Oviedo modifica su postura, la coherencia con su propio reclamo del 3 de junio le exige un pronunciamiento público, con nombre, fecha y razones. Si la mantiene, la reunión con el exmandatario exige una aclaración que despeje la lectura razonable que cualquier observador haría de un encuentro de esta naturaleza, a esta altura del calendario. Una u otra. El limbo no es compatible con la transparencia que el propio Oviedo demandó. La duda no la instaló la prensa: la dejó instalada el contraste entre su declaración pública y la foto que el expresidente eligió publicar.

La segunda es de fondo. El caudal electoral de Valencia, según los datos que cita El Universal, representa cerca de 1,6 millones de votos que concurrieron a las urnas con una expectativa programática específica. Quien aspire a recogerlos tiene la obligación de discutir con esos votantes qué propone en seguridad, en medio ambiente, en modelo de desarrollo y en orden institucional. Las categorías de “firmeza” y “defensa de la selva” que mencionó Uribe admiten traducciones muy distintas en la papeleta del 21 de junio. Esa traducción es la que debe hacerse pública, en un debate, no en una finca de Rionegro.

El Universal también señala que, según analistas políticos, Valencia y Uribe buscarían persuadir a Oviedo de respaldar a De la Espriella. La atribución importa: es lectura de terceros, no hecho probado. Pero la sitúa en el registro correcto: lo que se observa es una operación de seducción sobre un actor que se había autodefinido como refractario a esa clase de operaciones.

Queda una pregunta incómoda. ¿Cuántas reuniones privadas más se están produciendo en estas 72 horas previas a la elección, fuera del radar de la opinión pública, mientras los candidatos llenan plazas y estudios de televisión? El Universal documenta al menos una. La lógica del calendario sugiere que no será la única.

El peso específico de Oviedo en el resultado del 21 de junio es discutible. Lo que no es discutible es el método. Si la campaña se va a definir en discusiones de propuestas, como Oviedo pidió el 3 de junio, la regla debe aplicarse a todos los actores, incluidos los que aspiran a recoger los votos de la primera vuelta. La transparencia no se dosifica según convenga: se ejerce o se simula. Lo demás, usando la propia expresión del exdirector del DANE, sigue siendo café.

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Columnista de La Bitácora

Catalina Restrepo Mejía

38 años, Medellín. Egresada de Ciencia Política de EAFIT con maestría en Periodismo de los Andes. 15 años cubriendo contratación pública y política regional.

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