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La Bitácora

Opinión, ensayo y memoria política

Mercados · Análisis · 5 jun 2026

Los capitales golondrina sostienen la apreciación del peso

La caída del dólar oculta vulnerabilidades fiscales que los mercados andinos deberán enfrentar cuando el ciclo de tasas globales se revierta.

Los capitales golondrina sostienen la apreciación del peso — Mercados, ilustración editorial

El mercado cambiario colombiano cerró la semana con el dólar cotizando en el entorno de los 3.588 pesos. Mientras los portales financieros celebran una apreciación anual del 13,46 % del peso, según cifras de la Superintendencia Financiera reportadas por Portafolio, el análisis macroeconómico exige separar la liquidez de corto plazo de la solvencia estructural. La supuesta fortaleza de la moneda local frente a la divisa estadounidense no es un síntoma de salud productiva, sino el resultado de un equilibrio frágil sostenido por capitales especulativos y tasas de interés elevadas.

La ilusión del carry trade andino

Para entender por qué el peso colombiano desafía la incertidumbre fiscal y política, debemos mirar hacia el norte. La Reserva Federal de Estados Unidos enfrenta una inflación persistente y señales mixtas en su mercado laboral, lo que consolida la expectativa de que no habrá recortes de tasas en el corto plazo. Sin embargo, el diferencial de tasas sigue jugando a favor de los mercados emergentes con rendimientos altos.

En Colombia, la expectativa de una inflación del 6,02 % para mayo, de acuerdo con el consenso de analistas que recoge Portafolio, limita severamente el margen de maniobra del Banco de la República para relajar su postura monetaria. Este escenario configura un manual clásico de carry trade: los inversionistas globales toman prestado en divisas baratas para invertir en activos en pesos que ofrecen altos rendimientos. El resultado es una entrada masiva de capital de cartera que aprecia la moneda, pero que no construye infraestructura ni genera empleo formal. Es dinero caliente, altamente sensible a cualquier choque de riesgo.

El contraste regional y la trampa de la liquidez

Al observar el eje Bogotá–Brasilia–Ciudad de México, las paradojas regionales saltan a la vista. En Brasil, el real ha sufrido la desconfianza de los mercados ante las preocupaciones por la trayectoria fiscal que calificadoras como Fitch Ratings han expresado sobre la administración de Luiz Inácio Lula da Silva, señalando riesgos en el cumplimiento de las metas de déficit. En México, las recientes reformas al poder judicial han generado cautela entre los inversionistas de Inversión Extranjera Directa, debilitando al peso a pesar de la cercanía con Estados Unidos y el fenómeno del nearshoring.

Colombia, en cambio, presenta una anomalía en esta semana postelectoral. A pesar de las advertencias sobre el deterioro institucional, las presiones sobre la banca central y las futuras emisiones de deuda pública para financiar un déficit crónico, el mercado cambiario mantiene un sesgo lateral con apoyo a la moneda local. Los analistas técnicos identifican soportes en 3.500 pesos y resistencias en 3.650 pesos, un rango estrecho que refleja cautela más que convicción. El mercado estaría descontando que, independientemente de las tensiones en el Congreso, los contrapesos institucionales y la tecnocracia del Banco de la República evitarán un colapso inminente. Sin embargo, apostar a la resiliencia institucional como único activo es un riesgo que los mercados andinos no deberían normalizar.

Esta fortaleza cambiaria es, en el fondo, una trampa de liquidez. Un peso artificialmente fuerte encarece las exportaciones no tradicionales, asfixiando a la industria y al agro en un momento donde la región andina necesita diversificar sus ingresos ante la volatilidad de los commodities. Además, oculta el verdadero costo de la prima de riesgo político que los inversionistas de largo plazo sí están cobrando al exigir mayores rendimientos por los bonos de deuda soberana.

La factura del populismo y la dependencia de Washington

La verdadera prueba de fuego llegará cuando el ciclo de altas tasas globales termine. Si la inflación en Estados Unidos cede y la Reserva Federal inicia su ciclo de flexibilización, el diferencial de tasas se reducirá y el carry trade se revertirá. En ese momento, los flujos de capital especulativo podrían salir del mercado local con la misma velocidad con la que entraron, dejando al descubierto las vulnerabilidades fiscales que hoy se ignoran.

Desde una perspectiva institucionalista, la lección es clara: no se puede confundir la entrada de capitales golondrina con la confianza en el Estado de derecho. Mientras persista una retórica hostil hacia la inversión privada y se cuestione la independencia de los órganos de control, la Inversión Extranjera Directa seguirá estancada. La fortaleza del peso es apenas un espejismo que compra tiempo, pero no resuelve la urgente necesidad de reformas estructurales, austeridad fiscal y seguridad jurídica para el hemisferio.

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Columnista de La Bitácora

Andrés Felipe Torres Quintana

42 años, Bucaramanga. Economista UIS con maestría en Relaciones Internacionales del Externado. 10 años en consultoría de riesgo político.

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