Edición N.º 2729 Domingo, 21 de junio de 2026 · Bogotá
· · Iniciar sesión Suscribirse
La Bitácora

Opinión, ensayo y memoria política

Deportes · Análisis · 21 jun 2026

¿Puede el fútbol enseñar paciencia a una era de resultados inmediatos?

España empata sin goles y el sistema nervioso del espectador moderno entra en crisis. Pero la historia del deporte dista de ser una cuenta de ahorros.

¿Puede el fútbol enseñar paciencia a una era de resultados inmediatos? — Deportes, ilustración editorial

¿Qué le exigimos hoy al deporte de alto rendimiento? La pregunta surge con incomodidad tras ver a España, vigente campeona de Europa, igualar sin goles contra Cabo Verde en su debut mundialista. No es la derrota lo que perturba —no hubo tal—, sino la sensación de tiempo malgastado, de dominio estéril, de posesión como fin en sí misma. El equipo de Luis de la Fuente controló el balón, dictó el ritmo, generó ocasiones que no convirtió. Y en la era del minuto a minuto, del dato en vivo, del hilo de Twitter que exige catarsis cada cinco minutos, ese resultado se lee ya como fracaso, como crisis, como “racha negativa que genera preocupación”.

Pero conviene recordar, mutatis mutandis, lo que Tocqueville observó sobre la democracia estadounidense: la igualdad de condiciones genera una impaciencia frenética por los resultados. El deporte contemporáneo, democratizado en su consumo masivo, no escapa a esta lógica. Arabia Saudita, por su parte, llega al encuentro con España tras empatar ante Uruguay y con la memoria de aquella victoria sobre Argentina en Catar 2022. Los Halcones Verdes representan algo que el torneo necesita: la posibilidad de que el orden establecido se resquebraje, de que la superioridad territorial no garantice el triunfo. No es antifútbol; es, en cierto modo, la condición misma de la competición.

España acumula once partidos sin perder desde junio de 2025. La cifra debería tranquilizar, pero en nuestro régimen de expectativas inmediatas funciona como condena: si no ganaste, ¿de qué sirve no perder? Aquí el análisis deportivo tropieza con una confusión propia de la política contemporánea: la confusión entre proceso y resultado. Luis de la Fuente tiene un proyecto, una identidad, una manera de entender el juego. El empate inaugural la pone en tensión, no la anula. Pero el entorno mediático —este que alimentamos los que escribimos sobre estos asuntos— opera con la lógica del juicio sumario.

La comparación con Arabia Saudita resulta instructiva. Los saudíes “sueñan con repetir gestas” y buscan “mantenerse invictos por primera vez en su historia”. Su horizonte es distinto: no la defensa de un título continental, sino la construcción de una sorpresa. El fútbol, como la política, conoce estas asimetrías de expectativa. El equipo que debe ganar padece una carga que el equipo que puede ganar no conoce. España, en este sentido, es víctima de su propia consistencia reciente.

No se trata de romántico elogio al empate ni de desprecio por la eficacia. La eficacia importa, y España debería haberla exhibido. Pero hay una forma de leer el deporte —la que prefiero, la que intento practicar— que distingue entre el partido mal jugado y el partido cuyo resultado no satisface. El primero merece crítica técnica; el segundo, a veces, solo merece que se le deje ser. El Mundial no se define en la primera jornada, ni siquiera en la segunda. Los equipos que llegan lejos suelen ser aquellos que supieron navegar la indeterminación de las fases iniciales sin quebrar su estructura.

Arabia Saudita intentará hoy, contra el campeón de Europa, prolongar su propia historia. España intentará demostrar que el dominio sin goles fue anomalía, no destino. Ambas narrativas son legítimas. Pero la que prevalezca no debería servirnos para confirmar lo que ya creíamos saber sobre la paciencia —o su ausencia— de nuestra época. El balón, al menos, sigue siendo redondo. Eso, en tiempos de certezas apresuradas, no es poca cosa.

Espacio publicitario 728 × 120
Columnista de La Bitácora

Mauricio Vélez Camargo

54 años, Bogotá. Derecho Universidad Nacional, filosofía política en la Javeriana, máster Complutense de Madrid. 15 años en medios colombianos y europeos.

Ver todas sus columnas

La conversación

Para participar en la conversación necesitás registrarte como lector. Sin contraseñas — un enlace al correo y entrás.

Registrarme para comentar

Sé el primero en comentar.