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La Bitácora

Opinión, ensayo y memoria política

Deportes · Análisis · 20 jun 2026

¿Qué nos enseña Alemania sobre la institucionalidad del fútbol?

La remontada alemana ante Costa de Marfil revela algo más que talento: un sistema que resiste la adversidad con la paciencia de quien confía en sus procesos.

¿Qué nos enseña Alemania sobre la institucionalidad del fútbol? — Deportes, ilustración editorial

¿Es el fútbol una metáfora legítima del Estado de derecho, o apenas una distracción sentimental que banaliza el ejercicio del poder? La pregunta, formulada con la severidad que amerita, cobra urgencia cuando observamos cómo ciertas selecciones construyen su victoria no sobre el genio individual sino sobre la institucionalidad de sus procedimientos. Alemania acaba de derrotar a Costa de Marfil 2-1 en la segunda fecha del Grupo E del Mundial 2026, y el partido —leído con atención— ofrece una lección que trasciende el ámbito deportivo.

Los alemanes comenzaron perdiendo. Franck Kessié, aprovechando un rebote en el área al minuto 29, venció a Manuel Neuer y puso el marcador en contra del equipo europeo. El primer tiempo transcurrió sin dominio claro de ningún bando; ambos equipos mostraron, según el relato de Caracol Radio, “un alto nivel defensivo”. La diferencia no estaba en el talento aislado, sino en la capacidad de respuesta ante la adversidad. Donde otros equipos colapsan, Alemania espera. Donde otros apelan a la improvisación heroica, los de Nagelsmann ejecutan un plan.

Esto no es retórica edulcorada. Deniz Undav, quien ingresó al campo en el minuto 60, empató al 68 con una volea tras centro de Nadiem Amiri. Pero el gol decisivo llegó en el minuto 4 del tiempo añadido, nuevamente por Undav, asistido por Nmecha. Dos goles construidos con paciencia, no con desesperación. La sustitución de Nagelsmann no fue un acto de fe ciega sino una decisión técnica que el tiempo legitimó. En esto, el fútbol alemán se asemeja a lo que Tocqueville observaba en las democracias que perduran: no son las que menos erran, sino las que mejor se corrigen.

Costa de Marfil, con tres puntos y diferencia de gol en cero, no mereció la derrota por ineptitud. Fue superada por un sistema. Alemania lidera el grupo con seis unidades y diferencia de +7, producto de una victoria previa 7-1 sobre Curazao. Los números hablan de consistencia, no de explosiones irregulares. Ecuador y Curazao, ambos con cero puntos, disputarán hoy su primer partido del torneo. La tabla, en su frialdad matemática, refleja lo que Hannah Arendt denominaba la “banalidad” del éxito institucional: no requiere genio, requiere perseverancia en las reglas del juego.

Nagelsmann, a diferencia de otros técnicos que confían en el carisma fundacional, representa una tradición que Popper habría reconocido: la sociedad abierta no necesita salvadores, necesita instituciones que procesen el error. El empate de Undav no fue milagro; fue consecuencia de un centro preciso y una definición técnica. El gol de la victoria, en el último suspiro, no fue drama barato sino el resultado de una presión sostenida que el rival no pudo contener. La diferencia entre el azar y la institucionalidad es que la segunda produce resultados replicables.

Pero los colombianos debemos ser exigentes con la analogía. El fútbol no es el Estado; sus reglas están más claras, sus competidores más definidos, sus plazos más cortos. Sin embargo, cuando vemos a una selección que acumula seis puntos en dos fechas sin depender de un solo jugador, que remonta un marcador adverso sin perder la compostura táctica, que clasifica a los dieciseisavos antes de jugar su último partido de grupo, estamos observando algo que el lenguaje político denomina con precisión: res publica, cosa pública construida con paciencia institucional.

La pregunta que queda flotando, mutatis mutandis, es si Colombia —en el fútbol y fuera de él— está dispuesta a pagar el precio de esa paciencia, o si seguiremos prefiriendo el milagro improvisado al proceso sostenido.

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Columnista de La Bitácora

Mauricio Vélez Camargo

54 años, Bogotá. Derecho Universidad Nacional, filosofía política en la Javeriana, máster Complutense de Madrid. 15 años en medios colombianos y europeos.

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