El Registrador Nacional rechazó frontalmente las denuncias del presidente Gustavo Petro sobre manipulación en el proceso electoral. Penagos aseguró que el software no fue alterado el 26 de mayo y que las cifras de votación cuestionadas responden a patrones normales.
Petro había señalado irregularidades en 5.300 mesas de votación y mencionado una presunta modificación del sistema. En respuesta, Penagos presentó un desglose: en 5.119 de esas mesas, los candidatos obtuvieron menos de 300 votos, cifra que explicó como consistente con censos electorales variados (hay mesas de 500, 800 y hasta 1.200 votantes potenciales en Colombia). Las votaciones restantes fueron superiores, lo que calificó como absolutamente normal.
El funcionario enfatizó que la Registraduría tiene registros documentados de que no hubo modificación del software. Para respaldar su posición, invitó a representantes de partidos políticos, auditores internacionales, la Fiscalía, la Procuraduría y la Contraloría a verificar la información entregada a los auditores partidistas el día del escrutinio.
Esta disputa llega en un contexto de tensión institucional sostenida. El gobierno ha cuestionado resultados electorales previos y procesos judiciales. La Registraduría, como ente técnico, mantiene que sus protocolos garantizan transparencia. La invitación de Penagos a misiones internacionales es un movimiento que busca certificación externa sobre la confiabilidad del sistema. Si las organizaciones electorales internacionales validan sus hallazgos, la credibilidad de las denuncias presidenciales se debilitaría significativamente. Si no concurren o encuentran inconsistencias, la narrativa se revierte.