El gobierno colombiano rechaza la injerencia externa en el proceso electoral y defiende la soberanía del voto popular.
El gobierno rechaza la injerencia externa, pero como advirtió Catalina Restrepo Mejía, la misma administración ha confundido garantías electorales con injerencia, erosionando la confianza en las autoridades electorales. Defender la soberanía popular exige coherencia: no basta con denunciar presiones externas si internamente se debilitan los contrapesos que aseguran elecciones libres.