El próximo 21 de junio los colombianos votarán en segunda vuelta presidencial, y los dos contendientes ya eligieron dónde quieren ver a su militancia antes de entrar a las urnas. La campaña de Iván Cepeda, del Pacto Histórico, anunció que su cierre de campaña se realizará el sábado 13 de junio a las 10:00 de la mañana en la Plaza Cultural La Santamaría de Bogotá, antiguo escenario taurino que el actual gobierno convirtió en símbolo al promover la prohibición de las corridas de toros y firmar allí la norma.
La elección del lugar no es neutral. La Santamaría fue utilizada por el Ejecutivo como atril para una de sus apuestas culturales más cuestionadas, y llevarla ahora a un acto proselitista muestra la intención de asociar la candidatura de Cepeda con la obra de gobierno. El equipo del candidato convocó a sus seguidores con el lema “Bogotá ¡Se la juega por la vida!”, un eslogan que apela a la capital como plaza decisiva para la movilización.
En la vereda opuesta, Abelardo de la Espriella, del movimiento Defensores de la Patria, eligió cerrar el domingo 14 de junio en Buga, Valle del Cauca. La diferencia de escenarios describe la diferencia de estrategias: Cepeda concentra su fuerza en el centro político del país, donde el Pacto Histórico conserva su base electoral más activa; De la Espriella prefiere el suroccidente, región donde el discurso de “defensa de la patria” ha tenido mejor recepción según los resultados de la primera vuelta.
El contraste también se lee en el tono. En Bogotá, según reportó El Colombiano, se prevé la intervención de Cepeda al mediodía, acompañado por congresistas y dirigentes del Pacto Histórico. Es el cierre clásico de una maquinaria partidista. En Buga, De la Espriella se presenta como candidato outsider, sin la estructura parlamentaria del oficialismo. Esa asimetría se refleja en los actos: uno se mide por la cantidad de dirigentes en tarima, el otro por la capacidad de llenar un espacio sin aparato.
La jornada previa a la votación, sin embargo, estará cruzada por otro frente que no se resuelve en plazas públicas. Como informó El Colombiano en otra nota, Cepeda anunció que denunciará a De la Espriella ante la Fiscalía y la Corte Penal Internacional a pocos días de las elecciones. La decisión abre un componente judicial que se suma al electoral y que seguramente marcará la agenda informativa de la semana. Una denuncia de esa naturaleza, formulada en el tramo final de la campaña, obliga a los votantes a separar con cuidado los argumentos jurídicos de los argumentos políticos, algo que en la práctica electoral colombiana rara vez ocurre.
Lo que se juega el 21 de junio, en todo caso, excede la pelea entre dos nombres. Está en discusión el modelo de relación con las fuerzas Armadas, el rumbo de la reforma a la salud, la política de seguridad en las regiones, la inserción internacional del país y la sostenibilidad de las finanzas públicas. Los cierres de Bogotá y Buga son, sobre todo, una forma de mostrar dónde se concentra el respaldo territorial de cada proyecto. La Santamaría simboliza la continuidad del experimento político que gobierna desde 2022; Buga representa el voto de protesta que pide un cambio de rumbo.
A los ciudadanos les corresponde decidir con base en la hoja de vida, las propuestas verificables y el comportamiento institucional de cada aspirante. Las plazas se llenan y se vacían; el voto se cuenta una sola vez.