A una semana de la segunda vuelta presidencial del 21 de junio, el candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda, cerró su campaña en Bogotá con un mitin en las afueras de la plaza La Santamaría. El senador reconoció que la disputa es contra la “extrema derecha” y su “proyecto de muerte”, pero los números publicados el mismo sábado por dos firmas encuestadoras le dan una desventaja cercana a los ocho puntos frente a Abelardo de la Espriella.
Según la encuesta de Guarumo y Ecoanalítica para El Tiempo, De la Espriella alcanza 52,6 por ciento de intención de voto y Cepeda 45 por ciento, una brecha de 7,6 puntos. En el sondeo de AtlasIntel para la revista Semana, las cifras son 50,9 por ciento frente a 43,1 por ciento, es decir 7,8 puntos de diferencia. Ambas mediciones coinciden en colocar al candidato del movimiento Defensores de la Patria por encima del umbral del 50 por ciento.
En la primera vuelta del 31 de mayo, De la Espriella obtuvo 10,3 millones de votos (43,74 por ciento) y Cepeda 9,7 millones (40,90 por ciento), una diferencia de aproximadamente 600.000 sufragios. La distancia actual en intención de voto multiplica esa brecha inicial y deja al oficialismo en una posición incómoda para una elección que se define en una sola vuelta.
Cepeda presentó su propuesta como la continuidad de las “grandes transformaciones” del gobierno de Gustavo Petro, a quien calificó de líder del “primer Gobierno social” del país. Anunció siete programas sociales orientados a las poblaciones que, en sus palabras, requieren mayor ayuda, y confirmó a la dirigente indígena Aída Quilcué como fórmula vicepresidencial. La oferta programática ya había sido detallada el viernes anterior con el lema de las “tres revoluciones”, según reportó el mismo medio.
La campaña de cierre estuvo atravesada por dos decisiones judiciales que merecen atención. Un juez de primera instancia ordenó a De la Espriella retirar la propaganda con símbolos patrios —bandera, escudo e imágenes de la Fuerza Pública—; la Corte Suprema de Justicia suspendió esa orden. Otro juez había prohibido previamente el uso de camisetas de la selección Colombia en actos proselitistas, decisión que el equipo de Cepeda incumplió al repartir esa prenda entre los asistentes en La Santamaría. La judicialización de la propaganda electoral, en ambos extremos, muestra una campaña reñida también en los estrados.
El cierre formal de ambas campañas está previsto para este domingo: Cepeda en Barranquilla y De la Espriella en Buga. La elección del 21 de junio se disputará, según los sondeos disponibles, con una ventaja consistente para el candidato que se autodefine como ultraderecha. Para el Pacto Histórico, la tarea es revertir en siete días una diferencia que las dos encuestas publicadas este sábado ubican por encima de los siete puntos.
La columna editorial de La Bitácora se publica en un momento en el que el electorado colombiano enfrenta una decisión binaria. La institucionalidad democrática exige que ambas campañas compitan en igualdad de condiciones y que la justicia electoral actúe con celeridad sobre los recursos pendientes. Más allá del resultado, el país requerirá un gobierno que respete la separación de poderes, la fuerza pública profesional y los compromisos internacionales adquiridos, sin importar cuál de los dos proyectos resulte ganador el 21 de junio.