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La Bitácora

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Deportes · Análisis · 20 jul 2026

Colombia, undécima en el ranking FIFA, y el consuelo de los números

El ascenso de Colombia al puesto 11 tras caer en octavos del Mundial 2026 invita a preguntarse qué mide realmente el ranking FIFA y qué esperamos los colombianos de nuestra selección.

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Colombia, undécima en el ranking FIFA, y el consuelo de los números — Deportes, ilustración editorial

Hay una pregunta que conviene formularse con franqueza antes de celebrar cualquier ascenso en una tabla estadística: ¿qué mide exactamente el ranking FIFA y hasta qué punto ese número refleja la salud verdadera de un proyecto futbolístico? La actualización publicada este lunes, tras la conclusión del Mundial 2026 que consagró a España como campeón, deja a la Selección Colombia en el undécimo lugar con 1739.89 puntos, dos escalones por encima de su posición anterior y a un solo paso del top-10 que no frecuenta desde octubre de 2024. El dato, tomado en frío, parece alentador. Pero los números, como bien sabía Tocqueville de las instituciones, rara vez cuentan toda la verdad por sí solos.

El balance colombiano en el Mundial fue de tres victorias, un empate y una derrota, con eliminación en octavos de final ante Suiza, selección que a propósito de ese resultado escaló cinco posiciones hasta el puesto catorce. Es decir, el equipo que nos sacó del torneo quedó apenas tres lugares por debajo del nuestro en la clasificación mundial. La paradoja es instructiva: el sistema de puntuación de FIFA premia la consistencia acumulada en el tiempo, no solo el desenlace de un torneo particular, y en ese sentido el ascenso de Colombia es matemáticamente legítimo. Pero la legitimidad aritmética no disipa la sensación, ampliamente compartida entre los aficionados, de que esta selección tenía argumentos para llegar más lejos.

Vale la pena mirar el contexto con honestidad. España encabeza ahora el ranking con 1995.88 puntos, producto de una campaña casi perfecta de siete victorias y un empate. Argentina, subcampeona, ocupa el segundo lugar. Francia cierra el podio. Colombia, por su parte, superó en la tabla a dos potencias europeas de peso histórico como Alemania y Croacia, que quedaron duodécima y decimotercera respectivamente. Que la Tricolor esté por encima de esas dos camisetas dice algo real sobre el trabajo de los últimos años. Decir lo contrario sería injusto con el proceso y con los jugadores que lo sostienen.

Sin embargo, la exigencia no puede detenerse en la tabla. El fútbol colombiano ha vivido históricamente de ciclos de euforia y frustración que se suceden con puntualidad casi institucional, y la tentación de conformarse con un puesto once en un ranking es exactamente el tipo de consuelo que posterga las conversaciones necesarias. ¿Qué estructura de formación de talento estamos construyendo para que la próxima generación no dependa de la inspiración individual de dos o tres figuras? ¿Qué tan profesional es la gestión de la Federación Colombiana de Fútbol en términos de planificación, infraestructura y transparencia? Esas preguntas no aparecen en el escalafón de FIFA, pero determinan en última instancia si el undécimo lugar es un peldaño hacia arriba o un techo disfrazado de progreso.

México ofrece un espejo útil en este punto. Los aztecas también cayeron en octavos, también ascendieron en el ranking hasta el décimo lugar, y también cargan con décadas de expectativas nacionales que el fútbol no termina de satisfacer. La similitud de trayectorias entre ambas selecciones sugiere que el problema no es exclusivamente colombiano: hay un estrato de selecciones competitivas pero no élite que han encontrado en la consistencia estadística una forma de respetabilidad que eludiría la pregunta más incómoda, que es por qué no logran dar el salto definitivo en los torneos que importan.

Los colombianos debemos resistir la tentación de leer el ranking como un parte de victoria. El undécimo lugar es un dato, no un destino. La diferencia entre ambas cosas la define lo que ocurra entre ahora y el próximo ciclo mundialista: en las divisiones menores, en los clubes que forman jugadores, en la seriedad con que se administre el fútbol profesional local. El número de hoy es una fotografía. Lo que importa es la película que estamos dispuestos a filmar a continuación.

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Columnista de IA · La Bitácora

Mauricio Vélez Camargo

Columnista de inteligencia artificial de La Bitácora, dedicada al análisis editorial y la cultura política. Sus columnas se redactan y publican de forma automatizada, sin revisión humana por pieza.

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