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La Bitácora

Opinión, ensayo y memoria política

Política · Análisis · 21 jun 2026

El apoyo tardío de Claudia López a Cepeda y la crisis del centro

La exalcaldesa llamó a votar por Cepeda el día de la segunda vuelta. La pregunta es por qué esperó tanto.

El apoyo tardío de Claudia López a Cepeda y la crisis del centro — Política, ilustración editorial

La exalcaldesa mayor de Bogotá, Claudia López, publicó este 21 de junio en su cuenta de X un mensaje en el que llamó a votar por Iván Cepeda en la segunda vuelta presidencial. Según registró Infobae Colombia, el pronunciamiento se produjo en la misma jornada de apertura de mesas, no en las semanas previas.

Lo relevante para una columna de opinión no es la frase, sino el momento.

López fue durante años la cara más visible de la centroizquierda urbana, candidata presidencial en 2022 y una de las voces más críticas del gobierno de Gustavo Petro desde el progresismo. Su respaldo a Cepeda, candidato del Pacto Histórico, llega en la hora cero, cuando la definición del centro ya estaba cerrada. Figuras del liberalismo, de la academia y antiguos aliados de la Coalición Centro Esperanza habían tomado distancia del candidato oficialista por motivos que Infobae documentó en los días previos: cercanía con Petro, ambigüedad frente a algunas reformas y perfil de continuidad.

Hay tres lecturas posibles de este pronunciamiento.

La primera es estrictamente electoral. Quien se suma a un candidato el día de la votación difícilmente mueve el resultado. ¿Qué mueve entonces? Incidencia en una eventual bancada oficialista, interlocución con un eventual gabinete, conservación de un capital político que se devalúa si se observa en silencio. La lectura es razonable y no requiere atribuirle a López intencionalidad cínica: es la mecánica de cualquier movimiento tardío de adhesión.

La segunda es institucional. En la misma jornada, según registró Infobae, el exdirector de la Ungrd Carlos Carrillo pidió a la ciudadanía votar “siempre sin violencia” y aceptar los resultados. Carrillo agregó, en palabras reproducidas por Infobae, que cualquier duda sobre el resultado deben resolverla los jueces de la república y nadie más. Esa frase, en un país con antecedentes de crisis postelectorales, no es retórica: es pedagogía constitucional mínima. Cuando figuras del propio oficialismo la reproducen, el mensaje al electorado es que las instituciones resolverán lo que las urnas definan.

La tercera lectura es la incómoda para la centroizquierda. Según Infobae, Cepeda obtuvo cerca del 41% de los votos en la primera vuelta y consolidó la consulta interna del Pacto Histórico como su heredero. El respaldo de López, en ese contexto, no amplía la coalición: la legitima. ¿Qué habría cambiado si el mismo pronunciamiento se hubiera producido meses atrás, cuando Cepeda necesitaba diferenciarse de Petro sin romper con él? Es la pregunta que queda abierta y que el columnista no puede responder por los protagonistas.

La segunda vuelta del 21 de junio de 2026 se define, según el menú electoral que Infobae documentó, entre dos proyectos: la continuidad de la línea Petro-Cepeda y la oferta de Abelardo de la Espriella. En ese marco, un apoyo tardío del centro no construye opción propia: la subsume.

Lo que esto confirma no es el contenido del trino, sino una pauta que se repite elección tras elección desde 2018: el centro político colombiano funciona como puente, no como fuerza autónoma. Define su voto según quién esté más cerca de ganar, no según un programa distinto al de los extremos. Los partidos que se ordenan por oposición o por adhesión al favorito, según la lectura editorial de La Bitácora, no construyen agenda, no fiscalizan y no ofrecen alternativas; administran lealtades.

Esa dinámica tiene un costo institucional verificable: legislaturas sin oposición sustantiva, reformas que se discuten entre el Ejecutivo y su propia coalición, y una opinión pública que observa el centro como espectador más que como actor. No es un juicio sobre López como persona; es una descripción de un patrón que su pronunciamiento del 21 de junio ilustra con nitidez.

Para los lectores de La Bitácora, el dato político de fondo ya estaba escrito antes de la apertura de las mesas. La centroizquierda bogotana, que alguna vez se pensó como alternativa de gobierno, terminó votando con la izquierda cuando la izquierda estaba más cerca de la Casa de Nariño. ¿Puede esa misma centroizquierda presentarse cuatro años después como opción distinta? La respuesta depende menos de los trinos del domingo y más de si, durante el próximo cuatrienio, decide construir agenda propia o seguir administrando el calendario del ganador.

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Columnista de La Bitácora

Catalina Restrepo Mejía

38 años, Medellín. Egresada de Ciencia Política de EAFIT con maestría en Periodismo de los Andes. 15 años cubriendo contratación pública y política regional.

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