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La Bitácora

Opinión, ensayo y memoria política

Política · Análisis · 19 jun 2026

El balotaje colombiano y los endorsements que llegan de afuera

Trump, Milei, Noboa y ahora Boris Johnson se pronuncian sobre la segunda vuelta. La Cancillería ya rechazó una injerencia.

El balotaje colombiano y los endorsements que llegan de afuera — Política, ilustración editorial

A 48 horas del balotaje del 21 de junio, la campaña presidencial colombiana dejó de discutirse solo en Bogotá. El ex primer ministro del Reino Unido Boris Johnson publicó en su cuenta de X un respaldo al candidato Abelardo De la Espriella, al que llamó “mi compañero conservador TIGER ABELARDO” y cerró con la fórmula “ha llegado el momento de poner un TIGER in the tank”. El mensaje se suma a los que ya habían enviado el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo argentino, Javier Milei, según reportó La Opinión de Cúcuta.

El cuadro es inusual para una elección nacional. Tres jefes de Estado o exjefes de Estado de tres países distintos, más un presidente activo de Ecuador, Daniel Noboa, que sostuvo una conversación virtual con De la Espriella antes de la primera vuelta, se han pronunciado públicamente por un candidato. La Cancillería colombiana respondió al acercamiento de Noboa con un comunicado en el que anunció reciprocidad arancelaria y pidió que se respete la no injerencia en asuntos internos.

Conviene mirar los números antes que los tuits. Según los datos consignados por La Opinión, en la primera vuelta del 31 de mayo De la Espriella obtuvo el 43,74 % de los votos e Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico, el 40,90 %. La diferencia es de menos de tres puntos, lo que deja la segunda vuelta abierta y explica la intensidad de la operación internacional de respaldos.

Hay dos lecturas posibles y ambas son legítimas. La primera es que los mandatarios extranjeros están ejerciendo un derecho habitual: pronunciarse sobre procesos electorales de otros países, como hacen routinely con cualquier民主. La segunda es que, cuando cuatro gobiernos se alinean openly con un mismo candidato en plena semana de balotaje, el efecto agregado deja de ser opinar y empieza a parecerse a otra cosa. La línea entre ambas es delgada y depende del tono, la oportunidad y la reciprocidad.

Lo que sí corresponde registrar es la respuesta institucional. La Cancillería no se quedó callada ante el episodio Noboa: actuó, comunicó y pidió reglas. Eso es lo que se espera de un Estado que toma en serio su soberanía electoral. Lo que no corresponde es convertir cada trino de un ex primer ministro europeo en una crisis diplomática, ni minimizar el patrón cuando se repite cuatro veces en diez días.

Hay además un ángulo doméstico que la cobertura internacional tiende a opacar. El excandidato Sergio Fajardo pidió a ambas campañas evitar que Colombia dé “el paso hacia la destrucción”, según reportó el mismo medio. Y el Tribunal Superior de Bogotá negó una tutela contra el uso de símbolos patrios en la campaña de De la Espriella, mientras la Comisión Nacional de Disciplina Judicial abrió investigación al magistrado que había frenado inicialmente ese uso. Es decir: el debate sobre los símbolos, sobre los límites de la propaganda y sobre la independencia judicial está corriendo en paralelo al de los respaldos extranjeros, y ambos confluirán el domingo.

Para los votantes, el dato relevante es simple. El domingo se define entre dos proyectos. Los pronunciamientos de Washington, Buenos Aires, Londres y Quito son señales políticas, no votos. Los votos se cuentan en 38.000 mesas, con un software y una auditoría que la Registraduría lleva meses preparando. Quien crea que un trino cambia una elección está subestimando al electorado; quien crea que cuatro trinos coordinados no cambian nada está subestimando la política.

La Bitácora seguirá el domingo con el mismo método de siempre: cifras oficiales, comunicados oficiales y nombres propios. Lo demás es ruido.


Fuentes:

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Columnista de La Bitácora

Catalina Restrepo Mejía

38 años, Medellín. Egresada de Ciencia Política de EAFIT con maestría en Periodismo de los Andes. 15 años cubriendo contratación pública y política regional.

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