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La Bitácora

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Política · Análisis · 27 may 2026

The Economist ve en Colombia una polarización sin precedentes

La revista británica analiza la contienda electoral del 31 de mayo como la más fragmentada del mundo reciente, con propuestas irreconciliables en economía, seguridad e institucionalidad.

The Economist ve en Colombia una polarización sin precedentes — Política, ilustración editorial

La revista británica The Economist publicó esta semana un análisis de la contienda presidencial colombiana que la califica como posiblemente la más polarizada en la historia electoral reciente a nivel mundial. El diagnóstico no es menor: describe un escenario donde los votantes enfrentan visiones radicalmente antagónicas sobre economía, seguridad y el futuro institucional del país.

Según reportó La Opinión, The Economist identificó tres polos en disputa. Abelardo de la Espriella, candidato avalado por firmas, es caracterizado por el medio como un populista de extrema derecha inspirado en Donald Trump y Nayib Bukele. The Economist destaca en su análisis propuestas que incluyen la construcción de diez megacárceles en la selva, recurso a estados de excepción y juicios masivos. Respecto a su plataforma económica, la revista califica como “fantasiosa” la promesa de hipotecas al 2%.

El análisis también menciona, según reportó La Opinión, vínculos previos de De la Espriella con Álex Saab, aliado de Nicolás Maduro. Respecto a David Murcia Guzmán, The Economist lo vincula con investigaciones por lavado de activos, según consta en reportes de autoridades internacionales.

En el extremo opuesto, Iván Cepeda del Pacto Histórico es presentado por The Economist como representante de la izquierda, caracterizado como un hombre disciplinado y austero, inspirado en José Mujica. Su compromiso con la Paz Total marca una diferencia fundamental respecto a De la Espriella. Sin embargo, The Economist advierte que la intervención del presidente Gustavo Petro en su campaña “representa un riesgo”, citando que Petro ha recurrido a argumentos de “bloqueo constitucional” cuando se le negaron reformas. Esta observación proviene de Laura Lizarazo, de la consultora Control Risks, según reportó La Opinión.

Paloma Valencia, candidata del Centro Democrático, aparece en el análisis como una figura menos rupturista, que ha optado por una postura centrista frente al embate de De la Espriella, evidenciado en su elección de Juan Daniel Oviedo como fórmula.

La polarización identificada por The Economist descansa en divisiones concretas. En materia económica, la revista contrasta dos modelos: redistribución de tierras, impuestos más altos y mayor gasto social versus lo que describe como una reducción estatal significativa, libre mercado radical y medidas de crédito populista. En seguridad, la brecha es igualmente profunda: continuidad del diálogo con grupos armados frente a represión masiva y encarcelamiento.

Lo que The Economist subraya es que estas diferencias no son meramente programáticas. El análisis enfatiza un conflicto generacional y personal profundo, marcado por traumas históricos. Según reportó La Opinión, la revista destaca que el padre de Iván Cepeda fue asesinado por paramilitares, mientras que el padre del expresidente Álvaro Uribe, referente de Paloma Valencia y usado como inspiración por De la Espriella, tuvo un destino similar a manos de las Farc. Esos hechos, según The Economist, alimentan lo que describe como “odio mutuo” entre figuras clave de la contienda.

La conclusión de The Economist es que Colombia enfrenta una elección donde, potencialmente, la democracia misma está en disputa. Una segunda vuelta entre Cepeda y De la Espriella obligaría a los electores a elegir entre visiones radicales, sin espacio evidente para posiciones intermedias.

Desde una perspectiva institucional, el análisis levanta preocupaciones que merecen consideración. La concentración de poder presidencial, la debilidad relativa del Congreso en reformas constitucionales y la intervención de Petro en política electoral plantean interrogantes sobre los controles y equilibrios. No es trivial que una revista de circulación global identifique en Colombia un riesgo democrático comparable al de otras democracias en tensión.

Sin embargo, la caracterización de The Economist merece matices. La polarización es real, pero Colombia ha experimentado fragmentación política antes. La presencia de candidatos centristas y la capacidad de veto del Congreso ofrecen límites institucionales que no deben descartarse. Tampoco es automático que una polarización electoral implique ingobernabilidad: dependerá de cómo se construyan coaliciones después del 31 de mayo.

Lo que sí es verificable es que esta elección ocurre en un contexto de deterioro institucional acumulado: debilitamiento de la Fiscalía, tensiones entre poderes públicos, erosión de la independencia judicial y una prensa bajo presión. En ese marco, la advertencia de The Economist no es alarmismo sino un reflejo de dinámicas que observadores locales también han documentado.

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Columnista de La Bitácora

Catalina Restrepo Mejía

38 años, Medellín. Egresada de Ciencia Política de EAFIT con maestría en Periodismo de los Andes. 15 años cubriendo contratación pública y política regional.

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