A diez días de la segunda vuelta presidencial del 21 de junio, la campaña ya no se mide solo en plazas y tarimas. También se resuelve en despachos judiciales. La decisión del Tribunal Superior de Bogotá que ordenó retirar de la propaganda de Abelardo de la Espriella los símbolos patrios y la frase “Firmes por la patria” reordenó la recta final, como reportó Infobae Colombia en su transmisión del 7 de junio.
La providencia es una medida provisional, dictada en el marco de una tutela. Eso no le quita fuerza: mientras no se resuelva de fondo, condiciona la estrategia visual y discursiva del candidato que, según la encuesta de AtlasIntel citada por Infobae, aparece como el eventual ganador del balotaje. La campaña respondió con desobediencia pública: apariciones con la camiseta de la selección Colombia, invitación a los simpatizantes a replicar el gesto, una tutela contra la decisión y el anuncio de denuncia penal contra el magistrado que la firmó. Infobae también reportó que una red de veedurías presentó queja contra el mismo funcionario.
El episodio importa por lo que dice del Estado de derecho. Cuando una orden judicial se acata y cuando se desobedece con declarada espectacularidad, la siguiente pregunta es si el resto del proceso electoral correrá la misma suerte. La Registraduría y la Procuraduría ya debieron recordar la prohibición de celulares en las mesas de votación. La Comisión de Acusación de la Cámara suspendió al presidente Gustavo Petro, según reportó Infobae, lo que añade una capa de tensión institucional en plena jornada. A eso se suma el mensaje de Petro, recogido por el mismo medio, que calificó como “delito” y “violación a la Constitución” el nuevo respaldo de Donald Trump a De la Espriella.
Sobre la recta final pesan señalamientos que conviene registrar con nombre propio y con la fuente que los publica. Infobae informó que el jefe de campaña de De la Espriella controla una clínica que recibe recursos públicos y empresas con demandas laborales. El mismo medio señaló que Iván Cepeda anunció que haría públicos hallazgos sobre presuntas irregularidades en la financiación de la campaña rival. Infobae también reportó que comunidades indígenas están en alerta por riesgos de fraude y compra de votos en sus territorios, mientras un líder comunitario de Rocha, citado por Infobae, aclaró un video suyo en campaña de Cepeda y negó haber hablado de compra de votos. A su vez, un grupo de exmagistrados y constitucionalistas advirtió que la nacionalidad estadounidense de De la Espriella podría impedirle ejercer la Presidencia, un debate jurídico que, de prosperar, se resolvería en la Corte Constitucional.
Del lado de Cepeda, la campaña intenta cerrar filas. Luis Eduardo Garzón, Francia Márquez y el movimiento Soy Porque Somos oficializaron respaldos, según Infobae. La Alianza Verde y el Pacto Histórico cerraron la primera vuelta divididos, pero las fichas se reagrupan. Claudia López, en cambio, mantiene su equidistancia: descartó votar por De la Espriella, elogió a Cepeda como “decente” y concluyó, en un mensaje en X, que “independientemente de quien gane, ya perdimos todos”. La frase condensa el clima: una elección en la que parte del electorado descree tanto de la oferta como del proceso.
Hay un dato que la columna oficial no debería pasar por alto. Cepeda descartó retomar los diálogos del gobierno Petro con el ELN y otros grupos armados ilegales en caso de llegar a la Casa de Nariño, según Infobae. La afirmación marca una diferencia programática con el saliente, que hoy está suspendido por la Comisión de Acusación. En una Colombia donde la seguridad sigue siendo el principal déficit de gestión, el contenido de esa frase pesará más que cualquier tutela sobre una bandera.
La segunda vuelta del 21 de junio será, en buena medida, un plebiscito sobre las reglas de juego. Si los símbolos patrios pueden o no ser botín de campaña, si las decisiones judiciales se acatan o se ignoran, si la injerencia extranjera es tolerable y si los apoyos se miden por megáfono o por propuesta. Faltan diez días. La Registraduría asegura que el alistamiento logístico avanza sin contratiempos. Habrá que ver si las calles, los tribunales y las redes le permiten al país cerrar el ciclo con una respuesta limpia.