A poco menos de un mes de culminar su mandato, Gustavo Petro vuelve a Nueva York. Entre el 9 y el 11 de junio presidirá sesiones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, silla que Colombia ocupa de forma rotativa desde hace varios meses. Es, en los papeles, un cierre diplomático de alto nivel.
La agenda que reportó El Heraldo (https://www.elheraldo.co/colombia/2026/06/09/presidente-petro-viaja-este-martes-a-nueva-york-para-participar-en-sesiones-del-consejo-de-seguridad-de-la-onu) es ambiciosa. El 10 de junio el propio jefe de Estado encabezará la sesión sobre Medio Oriente; el 17, la embajadora Rosa Yolanda Villavicencio liderará el debate de Mujer, Paz y Seguridad; el 24, Leonor Zalabata conducirá la jornada sobre Niñez y Conflicto. Tres sesiones en un mismo mes reflejan el activismo de la diplomacia colombiana en la materia, aunque también dejan ver la creciente delegación de la palabra presidencial en otras voces del Gobierno.
Lo que se observa en el calendario es una tensión que ya viene acumulándose desde 2024. Petro suele hablar de paz global y de respeto al derecho internacional. En su debut ante el Consejo, lo hizo en noviembre de 2023 en un momento en el que su interlocutor en Washington no era el más receptivo. Hoy el contraste es más marcado: las relaciones con Estados Unidos atraviesan uno de sus peores momentos, precisamente cuando la sesión del 10 de junio podría abordar el conflicto en Medio Oriente, donde la posición de Washington e Israel difiere de la línea expresada por el Gobierno colombiano.
En paralelo, sobrevuela la cita pendiente con Zohran Mamdani, alcalde de Nueva York, programada para el 12 de junio, un día después del retorno previsto de Petro. Es decir, tal como se lee, el encuentro no ocurriría en la práctica, o al menos no con la presencia del presidente. La Cancillería debería precisar si se trata de un cambio de fechas o de una confusión logística. Una gestión de esa naturaleza, en cualquier caso, es marginal dentro de la agenda.
En el terreno bilateral pesan más los gestos de Washington. Donald Trump, reportó El Heraldo, expresó respaldo público a Abelardo De la Espriella en la carrera electoral colombiana, una intervención inusual. Marco Rubio, secretario de Estado, monitorea el proceso comicial, y autoridades estadounidenses han emitido advertencias sobre eventuales sanciones migratorias para quienes participen en compra de votos, según el mismo reporte. Para un Gobierno que había construido parte de su narrativa exterior en la cercanía con sectores del Partido Demócrata, el contexto es abiertamente adverso.
Mientras el presidente se desplaza, el Decreto 0575 del 4 de junio de 2026 encargará de nuevo al ministro Germán Ávila de las funciones presidenciales delegadas. Es la segunda vez en pocos meses que Ávila queda al frente de la Casa de Nariño, una situación que en cualquier democracia con prensa activa amerita preguntas sobre los criterios de delegación. La práctica se ha vuelto rutinaria y, por eso mismo, debería ser transparente: en un país con elección a la vuelta de la esquina, los balances de poder entre Ejecutivo y su propio gabinete conviene documentarlos con nombre y fecha.
Queda, finalmente, la lectura política de un viaje en este momento. La presidencia del Consejo de Seguridad es una plataforma legítima y bien aprovechada. Pero el efecto externo se diluye si la política exterior se percibe como una trinchera doméstica más, desconectada de los intereses comerciales, de seguridad y migratorios que Colombia tiene con Estados Unidos. LaBitácora ha defendido en otras columnas que la inserción internacional del país debe cuidarse con prudencia institucional. Este viaje es una buena oportunidad para que el Gobierno saliente recuerde que la diplomacia profesional y las convicciones personales no siempre coinciden, y que las primeras dejan huella más larga.
Las próximas dos semanas dirán si la gestión en Nueva York queda como un cierre digno o como un episodio más de una diplomacia que privilegió los escenarios multilaterales en momentos en los que la relación bilateral pedía oficio.